Lleva años
hablándose de ello. Las leyes lo recogen, la prensa avisa y la realidad se
manifiesta pero, en las aulas, la forma de educar predominante seguía siendo la
tradicional.
Hasta que,
de repente, como la mayor parte de los cambios abruptos, el cambio llegó por
necesidad y casi por imposición: un virus
nos ha obligado a aprender online (o no aprender), debido a la imposibilidad de
que, tanto alumnos como docentes, se puedan reunir físicamente en un aula.
¿Qué
importancia se le ha dado, durante todos estos años, a la formación digital de
nuestros docentes? ¿Tienen ellos, realmente, las herramientas necesarias para
transmitirlas, a los alumnos?
Las
competencias digitales están recogidas de manera clara y concisa en la ley
pero, ¿se está aplicando la ley? ¿Recoge la ley los mecanismos necesarios para
facilitar la adquisición de todas esas competencias de manera ideal? ¿Nos gustaría que todos los ciudadanos queden adaptados
al futuro digital?
La crisis ha
obligado a migrar los sistemas educativos a la modalidad online de manera
inmediata y desigual, lo que ha dado lugar a una enseñanza tradicional de
emergencia, una educación a distancia, no online.
No todos
parten con las mismas condiciones; ni docentes, ni alumnos. No estamos
preparados para un sistema de enseñanza online. Los recursos, las condiciones y
las capacidades están adaptados a un escenario educativo digital. Esto parte de
que tenemos que hacer cambios en el currículum, competencias, enseñanza,
herramientas digitales adaptadas, provisión de recursos, etc. Todos estos
cambios son necesarios para poder decir que estamos preparados para una
enseñanza online.
La
desigualdad en el punto de partida se debe a factores económicos, culturales,
condiciones familiares e incluso a estilos de aprendizaje.
Hace años
que se habla de una transición futura de la enseñanza tradicional hacia una
enseñanza digital. Parece que el futuro nos ha alcanzado, y ya no tiene sentido
preguntarnos si estamos preparados. “El movimiento se demuestra andando”, como
decía Diógenes.
Autores:
María Mar
Farelo Centella
Rubén Marcos
Boto
Carmen
Romero Peña
El futuro que nos ha alcanzado era presente y pasado, pero no se le daba demasiada importancia. Ahora la digitalización hace posible la continuidad educativa cuando se dispone de recursos. hay mucho trabajo por hacer, competencias digitales a desarrollar entre todos los miembros de la comunidad educativa y recursos organizados
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