Mucho se habla en estas semanas acerca de las
dificultades que estamos viviendo en
este momento histórico que nos ha tocado vivir y lo dramático de la situación.
Es cierto que todas las crisis vienen cargadas de desafíos pero también de oportunidades.
Centrándonos en el ámbito educativo a nivel mundial analizaremos
algunos de estos desafíos pero también las oportunidades que se presentan.
Desafíos
La educación es el primer servicio que se suspende y el
último que se restablece en estas cirtcunstancias. Según datos de la
UNESCO, en la actualidad más de 1500 millones de
estudiantes han perdido ya sus clases debido a las medidas para contener la
propagación de la epidemia. Esto supone aproximadamente el 90,2%
de los estudiantes a nivel mundial. 191 países se ven afectados por el cierre
de las escuelas.
Seguimiento mundial
de los cierres de escuelas. Visualización en tiempo real
El desafío principal con este panorama es minimizar en la medida
posible las consecuencias negativas que acarrea. Repasemos algunas:
·
Interrupción del aprendizaje: La educación
reglada ofrece aprendizajes básicos que dejan de desarrollarse con el cierre de
las escuelas. Esto quizá no es tan problemático para algunos niños y niñas que
crecen en un entorno estimulante y respetuoso con la infancia, pero sí presenta
un problema para los alumnos más desfavorecidos.
·
Alimentación: Muchos niños y niñas acceden a una
o dos comidas en la escuela, de ahí que la escuela, más allá de su función académica
tenga una función social relevante. Estas familias que habitualmente disfrutan
de este servicio se ven afectadas en este momento y al problema educativo se
suma uno alimentario lo que en menos conlleva problemas en el crecimiento , desarrollo y estado de salud.
·
Falta de preparación de los padres para la
enseñanza a distancia o desde la casa: No olvidemos que la labor docente se
desempeña por profesionales que disponen de formación específica. No es viable
pensar que las familias están igualmente preparadas para ayudar a sus hijos e
hijas a mantener el ritmo escolar a distancia.
·
Acceso desigual a las plataformas de aprendizaje
digital: la brecha digital nunca ha sido tan evidente, y se manifiesta en todas
las naciones. Los docentes se percatan de que pierden estudiantes por falta de
conexión a internet o no disponer de un equipo informático en casa. Esta situación
acentúa aún más las diferencias y deja atrás a las familias más desfavorecidas.
·
Tendencia al incremento de las tasas de abandono
escolar: Tras un cierre prolongado no es sencillo lograr que algunos
estudiantes permanezcan en el sistema educativo. Quizá algunos se hayan
descolgado definitivamente del sistema por diversos motivos que en ocasiones
están relacionados con la pérdida de trabajo en la familia.
Para paliar estos efectos, la UNESCO presenta la Coalición Mundial para la
Educación con el objetivo de ofrecer a los niños y jóvenes opciones de
aprendizaje inclusivo durante este período de interrupción repentina y sin
precedentes en la educación. Es una alianza de participación abierta, y la
UNESCO invita a las organizaciones interesadas a sumarse a la iniciativa para
dar respuesta al COVID-19 y así, garantizar la continuidad de la educación para
todos los alumnos.
Como bien dice Audrey Azoulay, Directora General de la
UNESCO : “la educación no se puede parar. Es un derecho fundamental”
Oportunidades
Hablar de Coalición Mundial para la Educación nos ayuda a
dibujar algunas oportunidades que brida esta situación en materia educativa:
·
Mayor inversión
en educación con el fin de paliar la brecha digital y con ella la inclusión y
la equidad. El aumento de la financiación en formación para la mejora de la
competencia digital y de sistemas de educación a distancia será esencial para
no solo superar esta crisis sino para prepararse para otras futuras crisis. Deberemos
repensar nuestra relación con la tecnología y valorar la oportunidad que nos
está dando en este momento para ofrecer continuidad al proceso más allá de las escuelas. Será clave reforzar
este pilar esencial para garantizar la inclusión a futuro.
·
Renovar
el sentido de responsabilidad de todos los agentes educativos. Después de
vivir todo lo que estamos vivido, el mayor parón educativo de la historia, queda
evidente la necesidad de cuidar la
educación como un derecho y un servicio elemental que favorece la equidad y
justicia social. Las familias se han involucrado más activamente en la
educación de sus hijos, lo que es deseable que se mantenga más allá del cierre
de las escuelas. Es esta una oportunidad para tomar conciencia y trabajar
juntos, para mejorar la calidad educativa y eliminar barreras, coser las
brechas. Esto lo superamos cooperando.

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