Dada la situación
actual en la que se encuentra toda la población española a consecuencia de la
pandemia causada por la Covid-19, una de las preguntas que más surge es cómo se
está afrontando desde la educación y qué pasará una vez que todo esto acabe.
Cuando
hablamos de brecha educativa nos referimos a las diferencias en el acceso, la
trayectoria, el progreso y los resultados educativos.
Teniendo en cuenta
la información aportada por diversos equipos directivos de varios centros, se
establece que un 50% de los docentes disponen de capacidades y recursos
profesionales para integrar los dispositivos digitales en la enseñanza al igual
que el mismo porcentaje se establece en alumnos referidos a diversos centros
que cuenten con una plataforma online eficaz.
En España, según el
Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2019, el 80,9% de los hogares con
al menos un miembro de 16 a 74 años dispusiese de algún tipo de ordenador, ya
fuera de sobremesa, portátil o tablet, a día de hoy sigue habiendo más de un 9%
que solo accede a internet a través de su teléfono móvil.
El contexto actual
de confinamiento afecta a más de 10 millones de estudiantes. En esta
situación, las familias con menos recursos están viviendo mayores situaciones
de estrés y conflicto familiar, lo cual según el sociólogo e investigador en
Trinity College Dublín, Pablo Gracias, “son factores que afectan a la gestión
del tiempo, a la capacidad de mantener una rutina para que los hijos puedan
mitigar el efecto del cierre de escuelas por el coronavirus”. Por todo
ello, este sociólogo lamenta que “El
confinamiento va a ampliar la brecha educativa, va a afectar al rendimiento
académico y a las habilidades cognitivas de los niños de las familias más
pobres, sobre todo las lingüísticas y las matemáticas”
La
brecha educativa, sin embargo, no solo se limita al acceso de nuestros jóvenes
a internet para poder seguir sus clases, sino que va más allá. Muchos niños han
perdido los servicios básicos que recibían en el ámbito escolar, como asegura
Álvaro Ferrer, responsable de Educación de Save the Children. El cierre de los
centros educativos y la apuesta por una teleformación, aunque sea una medida
lógica a nivel de prevención sanitaria, conlleva una consecuencia directa e
inherente para los estudiantes que se encuentran en situaciones más
desfavorecidas.
De esta situación
excepcional de crisis sanitaria, con un confinamiento sin precedentes en la
historia social reciente, cabe esperar un aspecto positivo: pone sobre la mesa
la necesidad de impulsar un aumento de mayores y mejores recursos en aquellos
centros educativos que se hayan detectado más desigualdades, para dar paso a la
creación de una efectiva formación online que no dependa o no esté solo
accesible como privilegio para aquellas familias que dispongan de más
medios.
Autores:
Sandra González García
Luis Jesús Martín González
Pablo Morante Ortega
Fuente imagen: https://www.shutterstock.com/es/image-vector/vector-teacher-hand-holding-book-bridging-1511963099
Inversión y conciencia es lo que hace falta y esperemos nos traiga esta crisis
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