"Uno de los problemas derivados de esta situación tan extraordinaria que nos ha tocado vivir, es la conciliación con la educación y los estudios de nuestros hijos. Muchas familias disponen de los recursos necesarios para poder responder a las demandas de los profesores y colegios, los cuales han tenido que modificar su manera de enseñar y dar los contenidos; pero, ¿pueden todas las familias afrontar estas adaptaciones?."
Es cierto que la situación
de confinamiento de hoy día del COVID-19 es, contraproducente, se muestra
al alumnado más propenso a otro virus muy peligroso: la desigualdad en la
educación.
Según el
diario el comercio.es, con el cierre de los colegios e institutos, salen a
relucir problemas que existían pero que no se hacían evidentes por las
características de la educación y la limita implementación que tenía la
tecnología en la educación como la conocíamos en los últimos años. Sin embargo
con la cuarentena, todas las familias españolas han tenido que adaptarse a la
situación a través de tele-trabajo o de llevar la educación de manera
telemática a través de las clases virtuales. En éste último punto es donde
surge el problema, la brecha económica ya no es la única en la sociedad, surge
un nuevo tipo de desigualdad, la tecnológica. El origen de esta brecha parte de
las desigualdades económicas que se tienen, suponiendo por ello un problema para
los alumnos que requieren de estos recursos para mantenerse conectados al
ámbito educación. La necesaria continuación del curso académico, ha obligado al
alumnado a establecer sus clases por conexiones remotas por medio de los
ordenadores domésticos, pero casi el 9% de los hogares no tiene acceso a
Internet ni herramientas básicas como puede ser el disponer de ordenador en
casa, según los datos ofrecidos por el INE de 2019. Pero ese porcentaje se
incrementa hasta el 22% sin conexión y hasta el 42% sin ningún tipo de
ordenador en familias con ingresos menores de 900 euros. «En esta
situación de confinamiento los datos son más extremos», indica
Álvaro Ferrer, responsable de Educación de Save the Children. «No es lo mismo
tener un solo ordenador y un solo hijo que varios o con tele-trabajo, pero la
brecha no se limita al acceso».
Según la
Federación de Asociaciones de Padres de Madrid Francisco Giner de los Ríos en
el 17% de los hogares españoles no hay conexión a internet esta crisis está
aumentando cada día la brecha digital: "Las familias que no tienen wifi
están afrontando esto de manera muy diferente a los que reciben clases en
directo, porque solo en Madrid hay más de 12.000 niños con beca por situación
de pobreza”.
Precisamente
para paliar esta carencia, el Ministerio de Educación está trabajando en un
proyecto con RTVE para ofrecer contenidos educativos a través de televisión. Se ofrecen contenidos en La
2 para las etapas de infantil, Primaria y Secundaria. Pero, ¿es suficiente este despliegue de
medios para paliar con la falta de educación en los hogares?
Fuente: https://www.rtve.es/
En estas semanas, el
proceso de aprendizaje no se está abordando de una manera significativa porque
debido a la situación actual no se permite llegar al alumnado de una manera
equitativa hacia la igualdad educativa y los valores que viven en la sociedad.
La mayoría de las familias
necesitan recursos materiales (espacio, tecnología, luz,
temperatura, etc.), habilidades sociales y culturales ( aprender idiomas,
competencias pedagógicas, etc.), el equilibrio emocional, el tiempo del
desarrollo educativo (por dificultades de salud, económicos, habitáculo, etc.)
o por el requerimiento de los materiales imprescindibles para aprender. Todo
ello interviene en los niños en el modo del estudio y el tiempo.
Algunas familias disponen
de ordenadores y banda ancha, y otras no. Además de este problema, se dan otros
en relación a la enfermedad, como es el cuidado de algún miembro de la familia
suponiendo que son familias mono-parentales o bien familias que se encuentran
en primera línea contra la enfermedad provocando que las horas que pasan con sus
hijos sean escasas . Por no hablar de las situaciones de duelo frustrado por la
pérdida de familiares y amigos.
Como metáfora de esta
situación, a todo ese alumnado le falta la estructura social que hace posible
que el oxígeno del aprendizaje llegue a sus pulmones. Faltan ‘respiradores
educativos‘. Un gran número de niños tan solo pueden seguir el ritmo asistiendo
al colegio y recibiendo el apoyo de todo el entorno educativo, pudiendo hacer
uso de sus recursos y contenidos; accediendo a la misma educación que todos los
demás.

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