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¿Te habrías planteado la educación en una crisis mundial?



Pocas veces nos hubieras preguntado o planteado si estamos preparados para afrontar las dificultades ante una crisis mundial, hoy ya no es momento de planteamientos, hoy debemos enfrentarnos desde todos los ámbitos a una situación de pandemia mundial que ha dejado en jaque a todos. 



Cada uno de los sectores que componen esta sociedad deben hacer frente a los acontecimientos, evidentemente, deberemos remar en la misma dirección, pero las circunstancias de cada ámbito serán únicas y desde donde los profesionales de los diferentes sectores deberán relucir.  Como futuros docentes y siguiendo una carta abierta de un profesor desde “Diario16”, vemos que la situación en educación está siendo complicada por muchos factores. Uno de ellos, son todas las adaptaciones que se tienen que estar dando por parte de los docentes hacia el trabajo de su alumnado, y aunque estos no tengan ni los recursos ni los medios suficientes para llegar a todos, se está haciendo el mayor esfuerzo por conseguir salvar la situación de cada uno de los alumnos. Otro factor que hace una odisea de esta situación en el ámbito educativo es que cada familia presenta unas particularidades y eso afecta en el desarrollo de toda acción educativa y más sabiendo las necesidades que se precisan en esta crisis para una educación online.

Ante la situación y las circunstancias que estamos viviendo, las familias se enfrentan a multitud de dificultades añadidas. Estas dificultades se ven acrecentadas, más si cabe, en el caso de que algún miembro de la familia sea docente, con la gran responsabilidad que eso supone. En primer lugar, hay que destacar que, igual que ocurre con muchos alumnos y alumnas, el personal docente no puede disponer de los medios necesarios para cubrir sus acciones con garantías. Nos referimos a hogares en los que sólo se dispone de un ordenador o de profesores/as que no disponen de una formación especializada que les permita hacer frente a la metodología de trabajo virtual. Asimismo, se debe empatizar con la diversidad de contextos familiares en los que se ve envuelto el profesorado, teniendo en cuenta que más allá de profesores, son padres y madres. Igualmente, deben atender a las labores y tareas domésticas, hacer la compra, preparar la comida y atender a las necesidades de sus propios hijos. Esto genera un conflicto a la hora de gestionar y compaginar el ámbito familiar y el teletrabajo. 

Por otro lado, las exigencias a las que está siendo sometido el profesorado son mayúsculas. Como se ha descrito anteriormente, además de no poseer los recursos básicos para plantar cara a la situación, la metodología de trabajo online requiere de una formación concreta. Estas cuestiones no hacen más que dificultar las condiciones en las que ya se ven inmersos muchos alumnos y familias. Dicho de otro modo, lejos de ayudarles, se están generando más obstáculos para un adecuado aprendizaje. Es indispensable que la educación llegue a todos los sectores por igual, teniendo en cuenta las diferentes capacidades de los alumnos y, por supuesto, su particular ambiente familiar. Así pues, se debe abordar esta problemática de una manera más distendida y natural, sin depositar más presión de la que ya sufren las familias. 

Ante todas las dificultades que se pueden apreciar en esta pequeña entrada sobre las grandes obstáculos educativos en una crisis como esta, nos obliga a finalizar preguntándonos muchas cosas; ¿Aprenderemos de esta situación?¿Se dará a la educación el peso que tiene para esta sociedad?¿Tendremos políticas que primen la educación, tanto a sus alumnos como a sus profesores? ¿Se avanzará en innovación educativa ante esta circunstancia?  Y así, una tras otra podríamos seguir, pero antes de nada consigamos sacar esta situación de la mejor manera posible y hacer que la educación no pare.


Rúben Amo y José Luis Astola

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